We Stand with Dreamers

Dear Brothers and Sisters,

Greetings in Christ.  I commend to you the following statement by our Presiding Bishop, which I found wise, merciful, and balanced.

Peace

+GRS

 

[September 5, 2017] Episcopal Church Presiding Bishop and Primate Michael B. Curry and President of the House of Deputies the Rev. Gay Clark Jennings have issued the following statement concerning the Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA).

September 5, 2017

Today our hearts are with those known as the Dreamers—those young women and men who were brought to this country as children, who were raised here and whose primary cultural and country identity is American. We believe that these young people are children of God and deserve a chance to live full lives, free from fear of deportation to countries that they may have never known and whose languages they may not speak. As people of faith, our obligation is first to the most vulnerable, especially to children. In this moment, we are called by God to protect Dreamers from being punished for something they had no agency in doing.

Since 2012, individuals who are undocumented and who were brought to the U.S. as children have benefitted from the Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA) program. Through this program, those eligible have the opportunity to obtain a work permit and can secure protection from deportation. The nearly 800,000 recipients of DACA have proven that when given the opportunity, they succeed and contribute positively to our country. Without protection afforded by DACA or a legislative solution, these young people will live in fear of arrest, detention, and deportation to countries they may not remember. In six months those fears may become reality, so we must use that time wisely to advocate for their protection.

The Episcopal Church supports these undocumented youth as part of our decades-long commitment to walking with immigrants and refugees. Out of that commitment, we call on our nation to live up to its highest ideals and most deeply held values, and we call on Congress to take action to protect these young people and to formulate a comprehensive immigration policy that is moral and consistent and that allows immigrants who want to contribute to this country the chance to do so while keeping our borders secure from those whose business is in drugs, human trafficking or terror. We are committed to working actively toward both the passage of a bipartisan Dream Act by Congress and comprehensive immigration reform, and we will provide resources for Episcopalians who want to participate in this work.

For those of us who follow Jesus Christ, our Christian values are at stake. Humane and loving care for the stranger, the alien, and the foreigner is considered a sacred duty and moral value for those who would follow the way of God. In his parable of the last judgment, Jesus commended those who welcomed the stranger and condemned those who did not (Matthew 25:35 & 25:43). This teaching of Jesus was based on the law of Moses that tells the people of God: "The alien who resides with you shall be to you as the citizen among you; you shall love the alien as yourself, for you were aliens in the land of Egypt: I am the Lord your God." (Leviticus 19:33-35).

We stand with the Dreamers and will do all that we can to support them while we also work for the kind of immigration reform that truly reflects the best of our spiritual and moral values as people of faith and as citizens of the United States.

The Most Rev. Michael B. Curry             The Rev. Gay Clark Jennings
Presiding Bishop and Primate                President, House of Deputies

 

Hoy nuestros corazones están con aquellos a los que se conocen como “los soñadores”—esos jóvenes, mujeres y hombres, que fueron traídos a este país de niños, que se criaron aquí y cuya primera identidad cultural y nacional es estadounidense. Creemos que estos jóvenes son hijos de Dios y que merecen una oportunidad de vivir vidas plenas, libres del temor a la deportación a países que pueden nunca haber conocido y cuyos idiomas puede que no hablen. Como personas de fe, nuestra obligación es en primer lugar con los más vulnerables, especialmente los niños. En este momento, somos llamados por Dios a proteger a los Soñadores de ser castigados por algo en lo que no tuvieron ninguna participación voluntaria.

Desde 2012, los individuos que son indocumentados y que fueron traídos de niños a EE.UU. se han beneficiado del programa de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA por su sigla en inglés). A través de este programa, los que cumplen los requisitos tienen la oportunidad de obtener un permiso de trabajo y estar amparados de la deportación. Los casi 800.000 beneficiarios de DACA han demostrado que, cuando se les da la oportunidad, salen adelante y contribuyen positivamente a nuestro país. Sin la protección que ha brindado el DACA o una solución legislativa, estos jóvenes vivirán con miedo al arresto, la detención y la deportación a países que ellos puede que no recuerden. En seis meses  esos temores pueden convertirse en realidad, en consecuencia debemos utilizar ese tiempo inteligentemente para abogar por su protección.

La Iglesia Episcopal apoya a estos jóvenes indocumentados como parte de nuestro compromiso de décadas de acompañar a los inmigrantes y refugiados. A partir de ese compromiso, llamamos a nuestra nación a vivir a la altura de sus más elevados ideales y de sus más caros valores, y llamamos al Congreso a tomar medidas para proteger a estos jóvenes y para formular una política de inmigración global que sea moral y coherente y que les dé la oportunidad a los inmigrantes que quieren contribuir con este país de hacerlo así, al tiempo que mantenemos nuestras fronteras seguras ante los que se dedican al tráfico de drogas, a la trata de seres humanos o al terror. Estamos comprometidos a trabajar activamente, tanto por la aprobación en el Congreso de una Ley del Sueño [Dream Act] con apoyo bipartidario, como de una reforma migratoria global, y proporcionaremos materiales a los episcopales que quieran participar en este empeño.

Para aquellos de nosotros que seguimos a Jesucristo, nuestros valores cristianos están en juego. El cuidado humano y amoroso por el desconocido, el extranjero y el forastero se considera un deber sagrado y un valor moral para los que hemos decidido seguir el camino de Dios. En su parábola del juicio final, Jesús encomió a los que acogieron al extraño y condenó a los que no lo hicieron (Mt. 25:35 & 25:43). Esta enseñanza de Jesús se basaba en la ley de Moisés que le dice al pueblo de Dios: "Cuando el extranjero morare con vosotros en vuestra tierra, no le oprimiréis. Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Yo el Señor vuestro Dios”.  (Levítico 19:33-35).

Estamos con los Soñadores y haremos todo que podamos para apoyarlos, al tiempo que trabajamos en pro de una reforma migratoria que verdaderamente refleje lo mejor de nuestros valores espirituales y morales como pueblo de fe y como ciudadanos de los Estados Unidos.


Interested in more information on DACA?  Contact the Episcopal Church Office of Government Relations at ; 202.547.7300. Info here.

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