Communion Matters XXV: El Sermon de la Fiesta Multi-Cultural

     ¿Como esta nuestro mundo? Parece estar estable, firme, e inmóvil. Pero nosotros sabemos que la realidad es muy diferente. Los planetas pasan rápidamente por de espacio como una bala. El sol quemaría los planetas si se acercaran demasiado. El universo es caos, al igual que uno mismo. ¿Qué lo cambia? Un centro, un punto medio de todo.  Entonces, todos los planetas circulan en relación de un punto del centro. Hacia este punto todos se organizan. El orden no es ausencia de movimiento ya energía violenta. El orden es poner todo en su camino particular.  Cada criatura solo puede crecer con relación del punto original. Con un sistema en lugar de caos, muchísimos planetas se mueven sin colisión, sin desastre, sin confusión.

      Hoy tenemos nuestra celebración anual de todas las culturas representadas por nuestros miembros y nuestros vecinos. Y hoy escuchamos una lectura del evangelio de Lucas sobre muchos demonios habitando el joven, algo doloroso le lo termina lanzando entre los sepulcros. Una multitud diferenciada, con caminos particulares, enriquece la vida común, y una multitud caótica, sin orden, destruye la vida saludable.  ¡Que increíble contraste!  Y la diferencia que decide por un lado a otro - Jesucristo, en punto central del mundo, y de tu vida, clarificando en su presencia, confundiendo en su ausencia. Miremos con más cuidadosamente.

      Comencemos con el evangelio. Recordamos la historia de la Torre de Babel. Era un centro falso que intentaba asumir el lugar de Dios. Esto es idolatría. Es decir, poner un otro en el trono de Dios.  Confusión y caos se siguieron.  Guerra de tribus, racismo y violencia como el principio de las relaciones de seres humanos entraron la historia. Similarmente, pero aquí en una vida individual en lugar de una sociedad, los demonios se pelean a dentro del alma del poseido. Vuelve su ira a el mismo. Aun así, los demonios reconocen a Jesús y demandan su salida porque el quere destruir su reino de la destruccion.  Jesús lanzo los demonios en los cerdos, en la tradición de los judíos, sucios ritualmente. Jesús necesito un cambio drástico y temporal  para establecer la paz. Cuando la vida del joven encontró su punto de referencia, encontrando la alabanza y el orden en Jesús, todos otros en su alrededor encontraron sus lugares proprios también.

    Pero la multitud es posible ser bendita por el hecho de la redención del Espíritu Santo, el cual puede cambiar todo. Recordamos que esta temporada es de Pentecostés, la fiesta del Nacimiento de la Iglesia, el revés de Babel. Ahora todas creaturas pueden volverse como planetas en su órbita alrededor del sol.  Finalmente, la profecía de Isaías se ha cumplido - las naciones van a fluir a Sion, el templo de Dios, su hijo Jesucristo.  Por medio de esto, todas las naciones van a ordenarse. Van a ser una riqueza múltiple en lugar de un odio múltiple.  Pentecostés es como una promesa del reino de Dios mismo, el banquete de las personas provenientes del norte, sur, este, y oeste, hacia una promesa de la vista final de Revelación, las tribus se reuniéndose en su himno grande del Padre. 

    Este es mi punto - viva la fiesta multicultural ¡La comunión santa es una fiesta multicultural también! Y el señor se sienta en media de nosotros, para ordenar y salvarnos. Y el otro tipo de multitud, de caos, de destruirse, ¡adios! Amen.

    

Communion Matters XXIV: The Anglican Middle East

North Africa was in large part the cradle of ancient, Patristic Christianity. To this day there are ancient Churches in the Middle East whose roots go back to that era and who have continued through centuries of life under the caliphates (I have included a picture of a painting of Kurios Pantokrator, which remains on the ceiling of Hagia Sophia, which became the Grand Mosque in Istanbul).  We should note that, in the later 19th Century, when the mission societies returned to the region, their first instinct was to work alongside the ancient Coptic Church, seeking to contribute a reformed element (not particularly successful). While some of these Anglican efforts began as chaplaincies, they have become lively and creative Churches of their own countries.

In recent years, for example, what is now the Church of the Province of Egypt has had a widespread ministry to Egypt, northern Africa, and into Ethiopia.  This has included an outreach to refugees, not least from south Sudan. One element of this ministry is the Alexandria School of Theology, rooted where Athanasius himself taught! There has been a fruitful ministry of hospitality and friendship between clergy and local sheikhs in the Diocese of Egypt which has made a considerable contribution to the national life.

When we turn to Palestine, there has been a number of prominent leaders who have been Anglicans, who have contributed to negotiation with Israel. (Hana Ashrawi was a prominent example). 

In recent years, with increasing radicalization in the Middle East, there has been more emigration, not least in Iraq, which has been a threat to the existence of these ancient Christian communities, and which Anglicans have an interest in helping.

I would like finally to mention Iran, where there was a rich ancient Christian Church before the Mongol invasion in the 1200’s. But the Church has continued there, and does so to this day, under heavy persecution since the Revolution. We remember that the famous Bishop Taqhani Tafti had to flee in 1980 after the murder of his son, and his successor Azad Marshall was not able to live continuously in Iran.  But there are vigorous underground Churches in Iran, as well as refugee Churches (an example of which is our own Grace Community). 

So the apostolic thread of faith in Persia is not broken, but continues, and ‘the vision awaits the time.’

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Complete the Race (II Timothy 4:17)

At the end of our vacation we find ourselves in Chicago for its Marathon weekend (the fastest, I have read this morning, perhaps because it is cool and relatively level). Marathons offer many good things. You can see world-class athletes from places like Ethiopia and Kenya. There is a feel of fiesta with signs by family members, getups by some for-fun runners, and food for sale.

But as I looked out my hotel window at 7:30 a.m., I watched the race of competitors who have lost legs or their use. Wheeling vehicles by arm for 26 miles means serious fitness and determination.

Those competitors were to me, this morning, a symbol of the Church too. For each is wounded. The larger family cheers them on. Each by grace has risen up to run the race. Ahead is the goal, the prize, the welcome home. We find the companionship of Jesus the Lord, there, and along the route too.

Amen.

GRS